miércoles, 22 de febrero de 2012

TRADICIONES DE PATERNA: ALFARERIAS

ALFARERIAS DE PATERNA
por Teresa Paye
 
En Paterna había las siguiente alfarerías

·     Una detrás del Cementerio a la  que llamábamos “Rafaelíto el de la Cantarería”.
·        Otra que está donde hoy el chalet de Pecino, su dueño era Fernando “El Chiquito”, familia de los “Cantareros”.
·        Otra la “Cantarería del Niño”, que así era conocida situada al lado de la Fuentecita., también familia de los “Cantareros”

Todas estas cantarerías hacían ladrillos, tejas, lebrillos, cántaros, y maceteros.

Había dos clases de barro que se mezclaban para hacer los ladrillos: el barro normal, que se obtenía del barrero que había detrás del Cerrillo de Jerez y de Cortegana,  y el barro “fuerte”, que se sacaba del “Barrero”, que estaba en el pozo del mismo nombre en la carretera de Alcalá. Si el barro no se mezclaba, al cocerse los ladrillos, se rajaban. 

El barro lo  traían a las alfarerías los arrieros. De Cortegana  lo porteaba “El Viñolero” y su padre con unos cuantas bestias. Precisamente aquí murió un hermano de mi madre al  que, sacando barro, se le vino una avalancha de tierra encima y perdió allí mismo la vida.

Dionisia Macho Carrasco no explica como se hacían los ladrillos

         Mi padre traía el barro normal de Cortegana  y el fuerte de “El Barrero”, el primero se extendía en el “mantillo”, una explanada con arena para que no se pegase a la tierra, donde se dejaba secar hasta el día siguiente. El barro “fuerte” se echaba en una pila grande con agua y se removía hasta que quedase bien disuelto.  Al día siguiente, una vez seco el barro de Cortegana, se mezclaba con el fuerte  que estaba disuelto en la pila  a razón de 10 espuertas del normal por una del fuerte. A continuación se “labraba” la mezcla, es decir, se amasaba con los pies para ligar bien los dos tipos de barro.  Después con esteras de esparto se iba echando el barro mezclado al “mantillo”, haciendo “canapés”, es decir, unas tiras largas de barro amasado para luego ir sacando los ladrillos.

En estas tiras de barro mi padre, en cuclillas con un cubo de agua al lado,  las iba cortando con las manos en trozos y los echaba en el “formero”, molde de dos ojos con el que sacaba dos ladrillos, utilizando el agua del cubo para enrasar el molde con las manos mojadas y evitar que el barro se pegase. 
Horno de la Fuentecita que ya no existe
  Los ladrillos obtenidos del molde se dejaban orear al sol; cuando estaban  medio secos se ponían de canto formando estrellas con 5 o 6 piezas para que se secasen totalmente. Tras esta operación un grupo de muchachas porteaba los ladrillos hasta la puerta del horno caldeado, donde mi padre los iba introduciendo para su cocción. Colocaba los ladrillos de canto y en hileras de 4 ó 5 evitando que estuviesen pegados unos a otros para su mejor cocción y de tal forma que quedasen unos huecos verticales hacia arriba que sirviesen de respiradero.

El horno de fábrica  se tapaba con tierra para que no respirase con lo que se evitaba la pérdida de calor y se mantenía la temperatura de cocción constante. La cocción duraba 2 ó 3 días arrimándosele leña día y noche para mantener el calor.

Tras cocerse los ladrillos, se sacaban del horno y se apilaban en “carros”,  montones grandes de ladrillos, que se regaban continuamente con agua durante 4-5 horas para enfriarlos evitando con ello que se rajasen.

         Los ladrillos que hacía mi padre eran de dos tipos los normales y los toscos, estos más altos que los otros.

         Las tejas se hacían con un torno movido con el pie. Con el barro se formaba un cilindro hueco más estrecho por la parte de arriba  que se dividía en dos con una guita obteniéndose 2 tejas. Los lebrillos y cántaros se hacían igual. Para cocerlos se seguía el mismo procedimiento.

Revista 34 El Alcaucil (2002)
Autora: Teresa Paye

martes, 20 de diciembre de 2011

EL NOMBRE DE LAS CALLES DE PATERNA

EL NOMBRE DE LAS CALLES DE PATERNA

por Juan Moreno Castro



     Bajo este título iniciamos en este número 21 de la Revista el "Alcaucil" una serie de varios artículos que se continuarán en los próximas ediciones, en los que pretenderemos dar a conocer el por qué del nombre de algunas de nuestras calles más significativas del casco antiguo.


           
             Al analizar el nomenclator del callejero de Paterna advertimos en primer lugar que no conocemos el nombre de muchas de estas calles, ni siquiera sabemos donde están, y en segundo lugar, nos preguntamos la razón o el motivo por el cual se le dieron esos nombres a nuestras calles.

            Todos los pueblos, al denominar una nueva calle rememoran algún acontecimiento histórico o tradicional; evocar a figuras populares; reconocen a sus hijos ilustres; homenajean a distinguidos personajes por su labor, dedicación, filantropía, trabajo, etc, hacia el pueblo;  o le dan el nombre de un accidente del terreno o vegetación, de un edificio publico o construcción destacados, un comercio, industria,  fábrica, tienda, oficio artesanal, etc, situado en ella; etc. Estos son los motivos mas frecuentes, que hacen que ese nombre tenga una mayor aceptación popular, se consolide y se conserve en el tiempo; lo que permite por otra parte valorar, conocer y respetar nuestras tradiciones populares, históricas y culturales. 
           
            En Octubre de 1991, en el Nº 10 de esta Revista, Juan Caravaca se dolía de la decisión tomada por los gobernantes de retirar el nombre de Elías Ahuja a la actual calle San José, aunque anteriormente tenía ya ese nombre. Proponía restituirlo o, en su defecto, poner el nombre de Elías Ahuja a otra calle del pueblo. Quizás Elías Ahuja se merezca algo más que llevar el nombre de una de nuestras calles, y sin embargo ni eso, ni siquiera una de las calles de Paterna lleva el nombre de este filántropo y bienhechor de los vecinos de este pueblo.

            Tenemos calles que no se identifican con el lugar en que están, como Cuatro Vientos (muy lejos de dicho lugar) o San Sebastian (estaba próxima a la ermita del mismo nombre, donde hoy el cementerio). En la extensión del pueblo hacia el Este, abundan los nombres de pintores y escritores. Se echa en falta nombres de calles o avenidas como LLano de San Sebastian, La Cabra, El Tollo, La Negra, Fuentecita, Sileras, Silos, Calerilla, etc, nombres, que entre otros, se siguen utilizando hoy en día para denominar estos lugares, sobre todos los mayores. También contamos con personajes destacados o populares muy relacionados con la historia de este pueblo como Francisco Enríquez de Ribera, San Juan de Ribera, Elías Ahuja, Julio Mariscal, Pierre Chauve, etc, que bien merecen el nombre de una de tantas de nuestras calles. 

 

            Desgraciadamente en Paterna, con el crecimiento del pueblo desde finales de los 70, a muchas calles se les ha dado nombres de forma caprichosa, sin  una justificación, motivo o lógica que los afiance entre la población, siendo incluso rechazados a veces por los vecinos; lo que ha llevado posteriormente a cambiar los nombres de algunas de estas calles por otros, según el político de turno.

            Los modificaciones en el nomenclator de las calles han sido debidas, por una parte, a los cambios políticos del momento, así en la II República, Dictadura o llegada de los Ayuntamientos democráticos, y por otra parte, al crecimiento del pueblo con el consiguiente aumento del número de calles a las que hay que rotular.

             Pero en el casco antiguo, sin embargo, casi todas las calles aún conservan sus nombres desde el siglo pasado, aunque no siempre tuvieron el mismo nombre. En muchos casos la nomenclatura popular ha triunfado sobre la oficial.   



             JUAN MACIAS

            Debe este nombre a un ilustre paternero nacido el siglo pasado en nuestro pueblo y conocido por ser un renombrado matemático. El Ayuntamiento lo declaró hijo predilecto y le dio su nombre a una de las calles más importantes de Paterna, la calle de Medina. Este hecho se recoge en las actas capitulares del Ayuntamiento de Paterna en la sesión celebrada el 23 de Julio de 1900:

"... siendo norma de conducta en los pueblos cultos honrar a sus hijos ilustres con lo que se honran a sí propio que conocidas las relevantes dotes de virtud, talento, honradez y caballerosidad que concurren en el insigne matemático hijo de esta población y vecino de San Fernando Sor. Don Juan Macias Prieto se sirba acordar declararlo hijo predilecto de la villa y darle su nombre a una de las calles de la misma, el Ayuntamiento por unanimidad acordó de conformidad con lo propuesto, designando para dicho objeto la calle que hoy lleva el nombre de Medina"



            Hallándose en esta fecha Juan Macias en Paterna una comisión del Ayuntamiento compuesta por el Alcalde y los concejales Francisco Caña León y Felipe Tejedor de la Vega, lo visitan para comunicarle el acuerdo y entregarle certificación del mismo.
 
            El día 30 de Julio Juan Macias se persona en el Ayuntamiento ante el alcalde con el fin de:

    "hacer saber a los señores concejales la viva expresión de su gratitud por la honra que el municipio le confería al nombrarlo hijo predilecto de esta Villa y dar su nombre a una de las calles de la población, deseando encontrar ocasión de hacer efectivo su reconocimiento ofreciéndole incondicionalmente para cuanto pudiera redundar en beneficio de esta localidad"


            Vemos pues que fue un importante matemático que vivía en San Fernando, y por temporadas visitaba Paterna; poco más sabemos de Juan Macias Prieto. Sería interesante indagar en la vida de este conocido paternero, donde y cuando nació, quienes fueron sus padres, si tienen descendientes, si escribió alguna obra sobre matemáticas, donde estudió, donde trabajó, cuando y donde murió, etc.

            Anteriormente era conocida como calle Medina, y  enlazaba con el camino a Medina a su entrada en el pueblo, por donde hoy la carretera,  de ahí el motivo de esta denominación.

             Ya en el siglo XVIII encontramos el nombre de esta calle en las Actas Capitulares, concretamente el 6 de Abril de 1770:
                                                                                 
"... Fco. Garcia Romero, Juan de Alva y Juan
Cruz solicitan hacer una cerca de pared en la que tienen hecha de pita en las casa que gozan de su comunidad, en la calle que llaman de Medina y mira a el camino de este nre." 


            Con la calle Medina se cruzaban la calle de San Rafael (después calle Gloria y hoy calle de Ntra. Sra. de la Soledad), la calle Cuesta del Duque (hoy calle Duque) y la calle de Alcalá, donde formaba una plazoleta en el siglo XVIII llamada de la Cruz Colorada, pues en este lugar se hallaba una cruz que suponemos colorada.

            En la calle Medina estuvieron ubicados  dos hornos de pan cocer, uno denominado Horno de Arriba u Horno del Duque, situado en la que fue la casa de los Ribera (estuvo situada en esquina Juan Macias con calle Duque) y Horno Nuevo o de Abajo (AC 20-7-1739 y 20-11-1739),  posteriormente fue tahona de Juan Caña (AC 28-1-1865).



Revista 21 El Alcaucil (1996)
Autor: Juan Moreno Castro

jueves, 17 de noviembre de 2011

NUESTRAS CONTRADICIONES

por Manuel Rosado "Pachi"
 
EN LAS FIESTAS
 
Las fiestas se hacen en los pueblos por unos motivos ya sean económicos, religiosos, festivos, culturales etc. Dichas festividades se tienen lugar tradicionalmente en unos días o fechas muy señalados y particulares, en relación al calendario a la motivo de la celebración. Y hace unos años estos días de celebración, por unas u otras circunstancias, en Paterna se fueron olvidando.

La Romería
Romeria Paterna Años 70
El 20 de Enero es el día del Patrón de Paterna, San Sebastián, del que nuestro pueblo siempre ha sido devoto. Bajo su advocación se erigió una Ermita a finales del siglo XVI o principios del XVII, donde hoy está el cementerio, por su intervención milagrosa en una epidemia de peste.

En los años sesenta se decide celebrar la festividad del Patrón en su día, el 20 de enero, con una Romería donde íbamos todos los paterneros al Pino, Viña Caña, etc. Pero pasaba que en Enero, en aquellos tiempos nosllovía casi siempre, y se sacó hasta un pareado:

San Sebastián, San Sebastián
saca las niñas a pasear
las saca secas
y las mete mojá.

Un año, por este motivo, se celebró en el Cerrillo Jerez, por lo que se decidió, para evitar las inclemencias del tiempo, pasarla a Septiembre. Coincidiendo con la llegada masiva de los automóviles como medio de locomoción se encuentra además con un buen lugar para la romería, “El Chaparral”, y desde los primeros años se le rinde culto a la mujer Paternera eligiendo a su Reina.
Son los mejores años. ¿Porqué se trasladó la romería a Septiembre?. Pues por el clima y porque la fiesta más importante de Paterna la feria del ganado se había perdido.
Pero mira por donde que ya el Chaparral no nos lo dejan, y nos tenemos que venir a nuestra finca, un lugar sincondiciones y además nos empieza a llover aunque sea Septiembre. Ya no tenemos Reina, y los que iban de Romería a comer ya no van y ahora el pobre San Sebastián va en Agosto a una Velada de la Juventud.

Y el día del Patrón se soluciona con una cucaña.

El carnaval.
El Carnaval es una fiesta religiosa que se celebra por la llegada de la cuaresma en la que se estaba cuarenta días de ayuno y abstinencia. El domingo antes se hacia la fiesta del carnaval para comenzar la cuaresma.
En Paterna no se celebraba el carnaval ni en su fecha real, ni al domingo siguiente, el de piñata, como en otros sitios. Por ello comienza a celebrarse un concurso de comparsas y chirigotas para que éstas estuvieran libres y no coincidiesen con otros actos a las dos semanas de la fecha oficial. Se aburrió el concurso pero el Carnaval sigue en la misma fecha.

Ferias
Ya ha quedado olvidada nuestra feria más antigua que databa del 1839 de las más importantes de la provincia la Feria de Septiembre.
La segunda en antigüedad pues es del 1885 comenzó en Abril y en 1888 es pasada a Mayo los días 13, 14 y 15 y ahí ha perdurado durante muchos años hasta que con la llegada de la democracia ha sido pasada a Junio y ahí la tenemos.
Feria Paterna Años 20

Manuel Rosado Pachi
Revista 38,  Año 2004