domingo, 7 de septiembre de 2014

ERMITA Y CEMENTERIO DE SAN SEBASTIÁN (PARTE II)



 ERMITA Y CEMENTERIO DE SAN SEBASTIÁN (PARTE II)

Esta segunda parte la dedicamos al cementerio de San Sebastián que  este año 2000 cumple su segundo centenario. Previamente hacemos un breve recorrido histórico del cementerio desde la época romana hasta el reinado de Carlos III, el cual  prohibirá los enterramientos en las iglesias y ordenará la construcción de los cementerios tal como hoy los conocemos


 Antecedentes históricos de los cementerios en España

            Etimológicamente “cementerio” significa  “lugar de descanso, de dormición”, del latín COEMETERIUM, que a su vez deriva del griego KOIMETERION, de KOIMAO, “yo descanso, duermo”. En esta acepción etimológica la muerte es considerada como el tránsito a una vida más perfecta que no termina en la tumba.



            En sentido amplio puede definirse el cementerio como el lugar destinado a dar sepultura a cadáveres humanos. En sentido religioso es el lugar sagrado destinado a enterrar los fieles que mueren dentro de una religión determinada.

 

            Primitivamente solo se aplicaba la palabra cementerio a los lugares de enterramiento de los cristianos y los judíos, dada las creencias de ambas religiones sobre la resurrección de los cuerpos y  su inmortalidad; aunque anteriormente muchos pueblos tuvieron lugares de enterramiento comunes.



En la Antigüedad Romana, las necrópolis se situaban a las afueras de la ciudad, estando prohibido enterrar a los muertos “in urbe”. Los primeros cristianos eran enterrados en los cementerios de los judíos o en los sepulcros familiares, según procediesen del judaísmo o del paganismo. En un principio los cementerios cristianos fueron de propiedad particular, pero a partir del siglo III con el aumento de las comunidades cristianas aquellos pasaron a ser propiedad de  éstas.



            En tiempos de las persecuciones de los emperadores romanos  contra los cristianos, a los mártires se les daba sepultura en las afueras de las ciudades según la norma. Posteriormente y en su honor, los cristianos construirán sobre su sepultura una basílica,  en cuyo interior se hará costumbre enterrar a ciertos distinguidos cristianos, extendiéndose más tarde a los fieles en general.  Con el paso del tiempo estas iglesias que estaban en las afueras de la ciudad quedan integradas en el casco urbano, y dado el aumento de la población y al poco espacio en las iglesias se tendrán  que habilitar para enterramientos los terrenos inmediatos y patios de las iglesias. Así durante toda la Edad Media el cementerio será la Iglesia, y en España Las Partidas de Alfonso X el Sabio ordena el enterramiento de los fieles en ella “e non en los lugares yermos e apartados dellas, yaciendo soterrados por los campos, como bestias”, indicándose incluso las dimensiones a dedicar a sepulturas en estos centros de culto; así las iglesias catedrales y conventuales “quarenta passadas a cada aparte” y las iglesias parroquiales “treynta”, especificando “que en la passada aya cinco pies de ome mesurado, e en el pie quinze dedos de traviesso”.



            Durante la Edad Moderna (fines del siglo XV a fines del XVIII) el lugar de enterramiento seguirá siendo la iglesia. Sin embargo durante el siglo XVII comienzan las primeras críticas contra esta práctica, aunque no serán tenidas en cuenta hasta el siglo XVIII, en que el hacinamiento de los cadáveres en las iglesias y los vapores pestilenciales que emanaban las tumbas provocando enfermedades infecciosas, máxime en épocas de epidemias, motiven la proclamación a una serie de leyes prohibiendo los enterramientos en las iglesias y que determinarán, en última instancia, la ubicación de los cementerios en las afueras de las ciudades.



            En España, a causa de una epidemia que se propagó en Pasajes (Guipúzcoa) en 1781 como consecuencia del hedor emanante de los cadáveres enterrados en la iglesia parroquial, el rey Carlos III por una Real Orden de 24 de Marzo de 1781 encargó un estudio de disposiciones que evitasen en el futuro hechos similares.  Fruto de ello el monarca promulgó una Real Cédula de 3 de Abril de 1787 disponiendo que los cementerios se construirán  “en sitios ventilados e inmediatos a las Parroquias, y distantes de las casas de los vecinos; y se apovecharán para capillas de los mismos cimenterios las ermitas  que existan fuera de los pueblos, como se ha empezado a practicar en algunos con buen suceso”. Se estableció un orden de preferencias en la construcción de cementerios: primero , en los lugares que fuesen azotados por epidemias; en segundo lugar, en los lugares de mayor población, y por último, para el resto de lugares; por ello en mucho pueblos como el nuestro se siguió sepultando los cadáveres en las iglesias hasta principios del siglo XIX. Los cementerios serán construidos con el menor gasto posible y según un proyecto que formaran el Cura y Corregidor  de los pueblos, siendo las obras costeadas con los caudales de la fábrica de las iglesias, ayudando los caudales públicos con la mitad  o tercera parte del gasto, y con los terrenos si éstos fuesen concejiles o de propios.



Las capillas laterales eran los lugares destinados  a las sepulturas, las cuales pertenecían  generalmente a hermandades o cofradías e incluso había capillas familiares., aunque también era común ser enterrado en sepultura terriza bajo el suelo de la iglesia. La iglesia organizaba y supervisaba el establecimiento de las sepulturas en el interior de las iglesias, y así se prohíbe (Constituciones Sinodales de 1591) que se dé sepultura en propiedad a ninguna persona sin expresa licencia  de las autoridades eclesiásticas, ni que se coloquen encima de las sepulturas losas grandes e inscripciones que dificultasen la celebración de culto, ordenando que “las losas de las sepulturas sean yguales con el suelo de la yglesia, y no mayores de las mesmas sepulturas, y no se pongan en ellas escudos de armas, letreros, o titulos, sin licencia del provisor o Visistador”.


Los enterramientos en Paterna y el origen de su Cementerio
 
            En Paterna al igual que en todos los pueblos de España y Andalucía los enterramientos se hacían en la única iglesia que había, la Iglesia Parroquial Ntra. Sra. de la Inhiesta, en  cuyo interior se llevaban a cabo las sepulturas desde que se construyó a finales del siglo XV o principios del XVI.

            Los Libros de Finados del Archivo Parroquial recoge algunos de los lugares de enterramiento dentro de la iglesia:

§  Capilla de Ntra. Sra. de la Soledad, así:

“En quatro de octubre del mil seiscientos ochenta i cinco años murió en su casa i se enterró en la capilla de nuestra Sª  de la Soledad de esta iglesia en la sepultura segunda que es la que esta en medio de tres que ai en caja serrada y con oficio entero  Dª  ...”

§  Capilla de  Ntra. Sra. del Rosario, así:

“En primero de noviembre de mil seiscientos  ochenta i cinco años murió i se enterró en la tercera sepultura de la capilla de Ntra. Sª. Del Rosario de esta parroquia de esta villa de Paterna de Rivera Dª ...

§  Diversos lugares de la iglesia repartidos en padrones

·         En el lado de la epístola:

“En veinte i siete de henero de mil seiscientos ochenta  i siete se enterró en esta iglesia en sepultura de fabrica que es la primera del primero padrón contando de lado de la epístola i con oficio medio Dª ...

·         En el lado del evangelio:

“En 18 de abril de mil seiscientos ochenta  i siete años murióDº. (... ) i enterrose con oficio medio i en sepultura de fabrica que es la primera del primero padrón del lado del evangelio ...

·         Junto al púlpito:

“En veinte de febrero de mil seiscientos ochenta i ocho años se enterró en esta iglesia en la sepultura inmediata al púlpito i con oficio medio un párvulo...”

·         Otros lugares de la iglesia:

“En veinte dos de julio de mil seiscientos ochenta i siete años murió Manuel Hurtado vecino de esta villa de Paterna i natural de la villa de Porto Alegre en Portugal y esposo de Maria Bermúdez la Chica vecina i natural de esta villa (...) fue sepultado en esta iglesia mayor de Paterna en sepultura de  fabrica que es la que arrima a la pared entre la capilla de la Soledad i capilla del agua bendita  ...


             Sin embargo, como ya se ha dicho antes el hacinamiento de cadáveres en las iglesias y el riesgo por tanto de epidemias dará lugar la Real Cédula promulgada por Carlos III el 3 de Abril de 1787 por la que se prohibirán los enterramientos en las parroquias. Así en Paterna  en cabildo de 12 de Agosto de 1788 se da lectura de dicha real orden por la cual  “se manda restablecer el uso de los cementerios ventilados para sepultar los cadáveres de los fieles”; acordando el Ayuntamiento se cumpla y ejecute.

            Anteriormente el Obispo de Cádiz había remitido al cura de Paterna dicha orden para que puesto de acuerdo con el Ayuntamiento se procediese al cumplimiento de la misma.  La Real Cédula ordenaba formar un proyecto entre el cura y el corregidor  de los pueblos y que las obras se costeasen con los caudales de la fábrica de las iglesias, ayudando los caudales públicos con la mitad  o tercera parte del gasto, y con los terrenos si éstos fuesen concejiles o de propios.  Se acuerda entre párroco y ayuntamiento enviar un oficio a la diócesis de Cádiz “para que determinase el modo de franquear los fondos que se refiere”

 En cabildo de 12 de Junio de 1789 se ve un oficio del corregidor de Paterna y Alcalá, D. Pablo de la Vega y Mena, en el que inserta otro de 8 de Mayo del mismo año del Fiscal del Real y Supremo Consejo de Castilla, D. José de Fita, en el que se ordena a todos los pueblos  del territorio de la Real Chancillería de Granada le remitiesen “relación bien circunstanciada  de los cementerios construidos  en cada uno, su coste y de donde se a suplido este con los demas que comprende”. Se acuerda responderle  que aún no se había recibido contestación de la diócesis sobre los fondos para costear la construcción del cementerio.

            Sin embargo, la iglesia Ntra. Sra. de la Inhiesta seguirá siendo el único lugar de enterramientos hasta el año de 1800, en que Paterna sufre las consecuencias de la epidemia de fiebre amarilla que azotaba a toda la provincia. En octubre de ese año la Junta de Sanidad señala un cementerio para sepultar a las personas que fallezcan en el lazareto, en el sitio que nombran el Granadillo, medio cuarto de tierras situado a setecientos pasos del pueblo en dirección a occidente (hoy Hazas de Granadillo, situada junto a Huerta de Mesa). Así mismo también se establece como cementerio provisional para sepultar a las personas que falleciesen en el pueblo, el lugar donde se hallaba la antigua ermita de San Sebastián:

“En virtud, de acuerdo, de la Junta de Sanidad, de esta villa, y a efecto, de evitar, se comunicase, el contagio, en ella; se señalo, por sementerio; o campo santo, para sepultar, los cadaveres, de los que falleciesen, de dicho contagio, en el lazareto, establecido por dicha Junta; el sitio, del medio quarto de tierra, que nombran del Granadillo, situado en la parte del occidente, de esta villa; y distante, de ella, como setecientos pasos; cuyo sitio, bendige, con todas las formalidades, y ceremonias, que previene el ritual Romano, hoy dia de la fecha; Así mismo, bendige, el campo santo de S.S. Sebastián, para sepultar los cadáveres, de los que fallecieren, en esta villa; y para que conste, en lo sucesivo, lo pongo por diligencia, que certifico. Paterna de Rivera, y Octubre, dos, de mil, y, ochocientos.”

                                                             Dn. Blas Gallardo Velasquez



            Pero la iglesia aún seguirá siendo el lugar de sepultura de los paterneros, pues hasta marzo del siguiente año, 1801, no se lleva a cabo la clausura  efectiva de enterramientos en la parroquia:


“En consequencia de las ordenes de S.M. (q.D.G.) y expuesto por el Licdo. Luis Pizarro y Vilchez comisionado para el cumplimiento de ellas sobre la mala situación en que estaba la Iglesia Parroquial de esta villa para el enterramiento de cadaveres y prohibision  absoluta de que pudiere aserse en ella, y haver seyado sus bovedas, y mandado enladrillar de firme el suelo de la dicha Iglesia, para evitarlo en lo sucesivo; pase a señalar con anuencia y presencia de la justicia, Ayuntamiento y junta de Sanidad de esta villa, el sitio que devia servir de cementerio y quedó elegido, el inmediato a los vestigios de la hermita de Sr. Sn. Sebastián, un tiro de piedra de la población el qual fue bendito en las oraciones y ceremonias que previene el ritual romano y para que conste lo firme en la villa de Paterna en el dia catorce de marzo de mil ochocientos uno.”  

                                                                         Dn. Blas Gallardo Velásquez


            Desgraciadamente no se conservan las Actas Capitulares de los primeros años del siglo XIX en el Archivo Municipal por lo que no sabemos como se llevó a cabo la erección del cementerio de San Sebastián ni como participaron iglesia y ayuntamiento en su construcción.




REVISTA 31 EL ALCAUCIL (2000)
AUTOR: JUAN MORENO CASTRO



FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA:

·         Archivo Histórico Municipal. Actas Capitulares Siglos XVII-XIX. Incompletas
·         Archivo Parroquial de Paterna. Libros de Finados. 1685-1688, 1799-1801.
·         Archivo Diócesis de Cádiz. Serie Visitas y Estados: Legajo 506,  Manuscrito 1235
·         Voz “Cementerio”. Enciclopedia Espasa- Calpe.
·         Voz “Cementerio”. Enciclopedia de la Cultura Española. Ed. Nacional. Madrid. 1963.
·         Voz “San Sebastián”. Enciclopedia Espasa-Calpe.
·         De la Pascua Sánchez, Mª. José: “Actitudes ante la muerte en el Cádiz de la primera mitad del siglo XVIII. Dip. Prov. de Cádiz. 1984.
·         Iglesia Rodríguez, Juan J.: “La epidemia gaditana de fiebre amarilla de 1800”. Dip. Provincial de Cádiz. 1987.   

viernes, 15 de agosto de 2014

ERMITA Y CEMENTERIO DE SAN SEBASTIÁN (PARTE I)


ERMITA Y CEMENTERIO DE SAN SEBASTIÁN (PARTE I)

Paterna celebra cada 20 de Enero las fiestas en honor a su patrón, San Sebastián, mártir que es venerado en nuestro pueblo  prácticamente desde sus orígenes, y al que los  vecinos le erigieron una ermita  por haber sido librado de una epidemia de peste. Posteriormente en el mismo lugar se levantó el actual cementerio parroquial al  que también  que da nombre. Aportaremos en este Nº 30 algunas noticias de la ermita y en el próximo trataremos sobre el cementerio

 
Procesión de San Sebastián
En la antigüedad las epidemias eran consideradas castigos divinos infligidos a los humanos por los pecados cometidos, de forma que se imploraba a la Divinidad para la desaparición de las mismas. El culto a San Sebastián como santo protector contra la peste se inició a partir de la peste que tuvo lugar en Roma en el año 680; su cese se atribuyó a la intervención del centurión romano.



La devoción al santo se extendió y, durante las numerosas epidemias de peste  padecidas en el pasado, muchos pueblos que se vieron preservados de padecerlas o las sufrieron de forma benigna, erigieron en honor a San Sebastián una ermita apartada del casco urbano donde los vecinos y lugareños le veneraban en favor de su intercesión divina. Así en la provincia de Cádiz, lugar muy azotado por las epidemias, no solo de peste, a lo largo de la historia  por ser su capital y otras ciudades puerto de mar donde arribaban  barcos de todo el mundo que propagaban estas enfermedades infecciosas de fácil contagio, son numerosas las ermitas edificadas en honor a  San Sebastián.

            El origen de la devoción a San Sebastián en Paterna ocurrió del mismo modo; padeciendo nuestro pueblo una epidemia de peste de las numerosas que asolaron la zona en los siglos XVI y XVII, su cese fue atribuido a la intervención milagrosa del santo mártir  levantándole  los vecinos una ermita donde hoy se encuentra el cementerio parroquial,   para venerarlo y confiar el auxilio de Paterna ante el azote de nuevas epidemias. Posteriormente los feligreses decidirían nombrarlo patrón del pueblo, aunque al igual que con la copatrona, Ntra. Sra. De la Soledad, no lo es canónicamente, es decir, no existe aprobación de la Santa Sede.

            Según Ramos Romero, San Sebastián es venerado en Paterna desde su fundación. Los primeros datos que nos refieren la existencia de la ermita de Sebastián nos lo da fray Jerónimo de la Concepción en su obra “Emporio del Orbe” de 1690, en la que nos dice que Paterna posee “Una ermita de San Sebastián fuera del lugar”.  Pero creemos que la ermita ya existía desde mucho tiempo antes, quizás algo posterior a la fundación de Paterna como afirma Ramos Romero, pues unos años después ya  se encontraba en ruina.  Probablemente el culto y devoción al santo mártir iría decayendo descuidándose el edificio que con el tiempo se deterioró  hasta su ruina. Sabemos de ello por la visita pastoral que el obispo de Cádiz Lorenzo Armengüal de la Mota realizó a Paterna el 13 de Febrero de 1718 (ACDC, Manuscrito 1235):


“Otro si por quanto. de la visita que. hemos hecho de la hermita de S. Sebastian la hallamos derruida y tan maltratada que en ella no pueden celebrar los Divinos Officios y constandome aver sido hecha por voto de la Villa. el año de la peste y que es de la obligación del comun de los vecinos su conservacion por razon de dicho voto y materia escrupulosa el abandono de ellas exhortamos al Alcalde y regidores de dicha Villa pongan los medios necesarios por  que sus vecinos contribuyan con lo necessario para la reedificacion de dicha ermita aplicando todas las limosnas que dan a otras ermitas y religiosos que dicho no dudando será mas aceptable a los ojos de Dios por ser acto de justicia cumplir con su cumplimiento y fomentaran se restablezca la cofradía y Hermandad antiguas por  que cada año se le haga la fiesta al santo y mandamos al vicario que por su parte ponga todos los medios para el logro de este fin.”

            Vemos por tanto el penoso estado que estaba la ermita, de forma que no se podían celebrar los oficios religiosos. Se manifiesta también que fue erigida por la villa a causa de padecer el pueblo la peste, aunque no el año de la misma. Contaba también la ermita con una cofradia y hermandad antiguas, cuyo cometido sería el culto al santo patrón, encargándose de los ornamentos litúrgicos, gastos de culto, procesiones del santo, celebración de las fiestas en su honor, etc.

           
Aunque, como refiere el texto, el obispo da órdenes para que la ermita sea reconstruida, no será hasta 1723 cuando se lleven a cabo las obras por el maestro mayor de Cádiz Francisco González. (ACDC Legajo 506). No sabemos las obras llevadas a cabo y no tenemos más noticias del edificio, solo referencias vagas en las actas capitulares del Ayuntamiento.


            El ayuntamiento se preocupaba cada año de festejar el día del patrón y así, llegado el 20 de enero, sufragaba los gastos de la celebración de las fiestas en honor a San Sebastián, que consistían en misa, sermón por un predicador traído de fuera,  fuegos, encendido de ceras y procesión de la imagen del santo, que suponemos por las calles del pueblo desde la ermita (AC 19/1/1737). Hubo épocas de carestía económica  en que las arcas municipales solo podían permitirse unos mínimos gastos en los festejos. 

            Referencias vagas a la ermita durante el siglo XVIII las tenemos en las actas capitulares:

Acta Capitular  29/8/1739



“... yo Antonia Guerrero natural de Medina Sidonia, vecina desta villa de Paterna de Rivera viuda de Santiago Masias que falleció en dha ciudad digo que por cuanto los bienes que por su fallecimiento dejó y mio fueron y son unicamente una parte de casa que se compone de dos quartos bajos y uno alto con el servicio comun que le corresponde que esta dando a la Hermita de Sn. Sebastian lindes con una casa ...”

Acta Capitular  11/1/1763



“... Francisco Torrejón vecino desta villa el que pide se le conceda licencia para construir una casa para su avitación en la calle de Sn. Sebastian en ella  haciendo calle a su Hermita  y....”


            Pero la ermita volvería a caer en estado de ruina y la imagen del titular se trasladaría a la Iglesia Ntra. Sra. de la Inhiesta, donde se seguirá venerando, pues las epidemias no nos abandonaron. En 10 de Octubre de 1799 la sesión plenaria del Ayuntamiento recoge lo siguiente:


“En este cavildo dijeron sus mercedes que en atención a estarse esperimentando    en esta villa una fuerte epidemia de enfermedades tan general. que raro vecino se halla libre o en su sana salud, no bastando a contenerla las medicinas artificiales y deviendose atribuir a ser castigo de la mano del Altisimo por las ofensas que se le hacen, es indispensable tratar del remedio de las dolencias acudir a la medicina espiritual o celestial suplicando a Dios nuestro Señor contenga el brazo de su Justicia, y para ello suplicarselo por medio de sus santos y mediante a que de tiempo inmemorial a esta parte se tiene  y conoce por Patrono titular del glorioso martir Señor San Sebastian, se saque su Imagen que se venera en la Iglesia Parroquial de esta Va. en Procesión y se le haga un nobenario de misas cantadas con rogativas, y el ultimo dia funcion solemne con sermon para que el Santo interceda con Su Divina Magd. suspenda la Epidemia presente: Y mediante a ser función (....) se haga con anuencia del clero, a cuio efecto han sido citados y concurrido en este cavildo D. Blas Gallardo Velasquez vicario y los Sres. D. Gonzalo de Pina y Dn. Domingo Marin Garcia mayordomo de fábrica, hechole saber lo determinado por el Ayto. manifestaron su gratitud y complacencia en concurrir a lo dispuesto y asi quede resuelto y .....”


            A principios del siglo XIX nuestro pueblo se verá afectado por una gran epidemia de fiebre amarilla que, desde el puerto de Cádiz, se extendió a toda la provincia. Corría el año de 1800  y dado el riesgo de contagio que suponía el sepultar a los muertos en la iglesia Ntra. Sra. de la Inhiesta, donde se enterraban los fallecidos desde su construcción, el lugar donde se ubicaba la ermita de San Sebastián, de la que ya solo quedaban vestigios, pasa a ser el cementerio cristiano del pueblo. Pero de ello hablaremos en el próximo artículo.


Por último decir que San Sebastián también estuvo presente en el nomenclátor de las calles de Paterna durante los siglos XVIII y XIX, calle que estaba situada justo enfrente de la ermita y que suponemos, aunque con ciertas reservas dada la escasez de noticias, era la actual Calle Jesús.

            También el patrón de nuestro pueblo dio nombre a un barrio; el 17 de marzo de 1857 en sesión plenaria se dividió en pueblo en 2 distritos: Barrio de la Soledad y San Sebastián y el Barrio del Rosario y Triana. Posteriormente en 1874 Paterna quedó dividida en los distritos de:

·         San Sebastián: Norte de la población que divide la linea que partiendo del patio llamado de los García sube por la calle de la Gloria (hoy Soledad), parte de la de la Cruz ( hoy Padre Félix)a entrar en la del Sol (hoy Padre Bargeton) hasta la salida al campo.

·         Distrito Triana: Sur de la población que divide la línea


REVISTA 30 EL ALCAUCIL (2000)
AUTOR: JUAN MORENO CASTRO